 ROMA/PHUKET, TAILANDIA/ Han sido adoptadas las primeras directrices mundiales para la certificación de la acuicultura. Más de 50 países han participado en la decisión, durante la reunión del Subcomité de Acuicultura del Comité de Pesca de la FAO.
Las directrices, que no son vinculantes, abarcan temas como la sanidad animal, la inocuidad de los alimentos y aspectos medioambientales y socieconómicos, relacionados con los trabajadores del sector acuícola. Dichas directrices serán presentadas en enero próximo ante el comité de pesca de la FAO.
Por un consumo sustentable Si las directrices son adoptadas en su totalidad por los países, la certificación permitirá a los consumidores que se detienen a comprar pescado, saber si los camarones que están pensando adquirir se criaron sin dañar una zona de manglares costeros, si el acuicultor recibió un salario justo o si el marisco está o no contaminado. El mercado del camarón, por ejemplo, está estimado en 3.4 millones de toneladas por año, encontrándose Asia como el principal consumidor.
Aunque las cuestiones relacionadas con la sanidad y la inocuidad alimentaria de los animales acuáticos han estado sujetas a la certificación y requisitos a nivel internacional desde hace años, las nuevas directrices representan la primera vez que el bienestar animal marino y los aspectos medioambientales y socioeconómicos se han visto sujetos a certificación o requisitos. En muchas ocasiones, las especies pescadas no cumplen con requisitos de tamaño, edad y peso, lo que genera una sobreexplotación de estas especies, poniendo en riesgo sus poblaciones.
La estandarización de normas, hace que los productos sean de mejor calidad, reduciendo costos en algunos casos, evitando sanciones en otros, y asegurando un mercado creciente en los últimos años. El sector acuícola, aunque presenta serias disminuciones en las poblaciones mundiales de especies, se perfila como área sostenible para la alimentación mundial. Por una actividad profesional Las directrices adoptadas durante la reunión del subcomité "han sido desarrolladas para armonizar en parte lo que supone el sector alimentario de mayor crecimiento en el mundo", aseguró Rohana Subasinghe, experto en acuicultura de la FAO. "La certificación de productos acuícolas ha profilerado con los años exigiendo todo tipo de cosas. No había criterio, puntos de referencia ni principios acordados. Los productos acuícolas se comercian a nivel mundial y es importante que garanticemos una producción responsable y la satisfacción del consumidor", añadió Subasinghe. Noruega, por ejemplo, cuenta con controles muy estrictos para quienes pescan en sus aguas. En muchos casos, los pesqueros no cumplen con las reglas y por ellos son sancionados, causando pérdidas millonarias para los productores. Esto mejora el producto final, así como protege las especies que están siendo explotadas. Luego de 4 años de estudios, los nuevos mandatos han sido completados, luego de ser debatidos por los gobiernos, productores, procesadores y comerciantes. El 80 por ciento de los acuicultores lo son a pequeña escala, a menudo con un estanque reducido para la cría de peces en sus granjas o un estanque para la cría de camarones junto a la costa. Una cuestión espinosa que tuvo que ser resuelta fue cómo diseñar un costoso proceso de certificación de manera que no dejara a los pequeños productores fuera del mercado. Prácticas deben mejorar Las mejores prácticas pesqueras se llevan a cabo en empresas de mediana y gran escala en operaciones desarrolladas en países desarrollados, siendo los países en vías de desarrollo los que presentan menor cantidad de buenas prácticas de manejo de sus procesos de producción. En estos países, los controles por parte del gobierno son mínimos ya que tienen otros frentes que atender, dejando de lado otros temas que son vitales tanto para la economía como para la vida. Es por ello que las directrices piden a los gobiernos que apoyen la creación de estrategias que aumenten la capacidad de los piscicultores para que desarrollen y cumplan los sistemas de certificación en la acuicultura. "Existen formas para que los pequeños productores operen dentro de un sistema moderno de certificación. En India y Tailandia, por ejemplo, grupos de piscicultores comparten los costes de la certificación, de manera que no sean demasiado elevados para ellos", aseguró Subasinghe.
En América Latina, en donde la Corriente Humboldt regula las poblaciones de peces en el océano Pacífico, los países comienzan a realizar esfuerzos para el control de sus aguas. Perú, Chile y Ecuador ya cuentan con normas y leyes pesqueras establecidas, mientras que Colombia, por ejemplo, que tiene la ventaja geográfica de dos océanos, no tiene una entidad que defienda y regule esta actividad. Una situación similar se vive en África, en donde, a pesar de tener ecosistemas marinos y continentales muy importantes, es el continente con menor consumo de pescado por persona en el mundo. Políticas, acciones y programas deben establecer el camino claro para una producción pesquera sostenible y ambientalmente viable. |