|
Bahía Blanca, Argentina/ Hoy es viernes, una semana más que pasa y así mismo nos llega desde el sur del continente americano otro cuento, otra historia llena de vida, de cariño y recuerdos. No es raro que para nuestra autora, sean los seres queridos el punto de partida para sus letras... Esta historia se llama: Primo-Hermano Agarro el teléfono y marco la característica 02922 y luego su número. Atiende él y tras breve intercambio (es larga distancia) sobre nuestros respectivos seres queridos... Le disparo: -Che Ariel, no vendrías a ayudarme a pintar en casa? Te venís y te quedas con nosotros dos o tres días. Responde -mm, bueno, el lunes estoy ahí!
Un día...
Sabía que diría que si. El lunes cuando llega con su moto lo recibo con alegría, no sólo porque vamos a pintar mi casa nueva sino porque durante ese tiempo tendré una compañía incomparable. El pinta, yo cebo mate y los dos conversamos casi todo el tiempo que demanda el trabajo. Pasamos por la "desmenuzadora" a toda la familia y también amigos y conocidos en común. Y al gobierno en tránsito.
Tiene la estampa de papá mas que mi propio hermano y conversa bonito y escucha atento, un encanto.
El no sabe que yo lo admiro, si sabe que lo quiero. Como no voy a admirarlo si en varias de sus visitas anuales me ha dejado con la boca abierta...
Cada vez... Una vez:-Mirá Graciela, te traje las fotos del avión que fabriqué, me ayudaron mis hermanos !se ataja humilde. Y en la foto se ven los tres con el avión de alas amarillas detrás.-Acá fuí al aeroclub a probarlo! Sí voló.
Otro año:-Ando con ganas de comprarme un parapente. -En serio? le digo.
Al año siguiente me trae dos fotos de regalo, en una se ve con casco y los arneses y sogas que lo unen a su parapente desplegado detrás de él en posicion de iniciar la carrera previa al vuelo y en la otra se ve recortado contra el cielo en pleno vuelo. Cosa que sigue haciendo con regularidad.
Y hace poco... Hace tres o cuatro años me llama por teléfono y me pregunta:-Puedo ir a tomar mate? ¡Por supuesto! le digo.
-Si, estoy en Bahía porque el año que viene Anto empieza la universidad, así que decidí hacerle un departamentito arriba de la casa que tengo, pero hago dos y el otro lo alquilo.
Los departamentos están terminados y Anto estudia para contadora.
Estas son algunas de todas las cosas que ha hecho, en todas y cada una, fuerza, corazón y garra. Un ejemplo para el que sabe apreciar. Y él como si nada.
Yo lo miro mientras me cuenta algo y siento alegría en mi corazón de verlo tan bueno, tan laburador, con el logro de su familia formada, prolongando sus valores en los hijos. Como lo quiero.Hermano-primo.
No merece otra cosa. *Graciela Beatriz D´amico vive en Bahía Blanca, Argentina. |