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Buenos Aires, Argentina/ El comercio justo es una forma alternativa de comercio promovida por varias organizaciones no gubernamentales del mundo, la Organización de las Naciones Unidas y por movimientos sociales y políticos (como el pacifismo y el ecologismo) que promueven una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores.
Esta clase de intercambio tiene reglas y principios rectores para ser funcional y efectivo y por ello se han alcanzado acuerdos para llevarlo a cabo y desde nuestra página socia, La BioGuía, traemos una información muy importante y completa.
Los principios que defiende el comercio justo son: * Los productores forman parte de cooperativas u organizaciones voluntarias y funcionan democráticamente. * Libre iniciativa y trabajo, en rechazo a los subsidios y ayudas asistenciales (de alli la frase del comercio justo: «Comercio, no ayuda»). * Rechazo a la explotación infantil. * Igualdad entre hombres y mujeres. * Se trabaja con dignidad respetando los derechos humanos. * El precio que se paga a los productores permite condiciones de vida dignas. * Los compradores generalmente pagan por adelantado para evitar que los productores busquen otras formas de financiarse. * Se valora la calidad y la producción ecológica. * Cuidar del medio ambiente * Se busca la manera de evitar intermediarios entre productores y consumidores. * Se informa a los consumidores acerca del origen del producto.
Más para considerar * El proceso debe ser voluntario, tanto la relación entre productores, distribuidores y consumidores. Es favorable a la libertad de comercio en iguales condiciones es decir abolir las restricciones discriminatorias a productos provenientes de países en desarrollo, desde materia prima a manufacturas o tecnología. De esta manera se evita la discriminación y el proteccionismo. Intenta también evitar las grandes diferencias entre el precio que pagan por un producto los consumidores del primer mundo y el dinero que se les paga a sus productores en el tercer mundo, además de evitar la explotación de los trabajadores. Además, esto contribuye a compensar los efectos de la obsesión consumista por el precio más barato, sin otra consideración, y sus consecuencias:
* Progresivo deterioro de la calidad y durabilidad de los productos. * Explotación de los productores (taller de trabajo esclavo).
Los precios * El precio justo, es decir, que éste no contenga componentes influenciados por intervenciones o subsidios estatales que distorsionan el concepto de comercio justo. Las distorsiones y consecuentes quejas en el mercado derivadas de los subsidios son elevadas por las partes interesadas a la Organización Mundial del Comercio. El comercio justo puede ser considerado una versión humanista del comercio libre, que al igual que este es voluntario entre dos partes, y no tendría lugar si ambas partes no creyeran que iban a salir beneficiadas. Desde nuestra Web Colaboradora La BioGuía* |