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DURBAN, SUR AFRICA/ Ya pasaron 365 desde la Conferencia Ambiental
llevada a cabo en Cancún, en donde la 16 Conferencia de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático no tuvo hechos relevantes y concluyentes.
Si bien se llegaron a acuerdos sobre los bonos de carbono y
la promoción de la investigación científica en temas climáticos, en México tan
sólo se alcanzó un acuerdo incipiente sin futuro.
Nueva cita, nuevas esperanzas
Ahora es el turno para Durban de demarcar el camino, pero un cambio sociológico debe primar por encima del pensamiento económico que rodea el serio problema ambiental por el cual atraviesa el planeta.
En Sur África se debe acordar una hoja de ruta y un plazo para ultimar un marco mundial ambicioso, global y jurídicamente vinculante en materia de acción por el clima por parte de todas las grandes economías.
De igual manera se debe establecer un marco legal incluyente del cual hagan parte países commo China, Japón y Estados Unidos, naciones que más aportan a la contaminación global.
El acuerdo y Europa
Una hoja de ruta sería una de las garantías que exige la Unión Europea para adherirse a un segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto, el cual concluye en 2012. Durban también debe llevar a la práctica las decisiones adoptadas el año pasado en Cancún (México) y abordar las principales cuestiones no resueltas.
La nueva ruta debe ser trazada dentro de un conjunto equilibrado de decisiones que sea aceptable para todos los países y esto supone mayores compromisos y un claro sometimiento de las voluntades políticas y económicas del mundo.
Por su parte, la Unión Europea hará el anuncio oficial de la entrega de 7 200 millones de euros en financiación, que servirán como motor de arranque para el clima, suma que fue prometida en Cancún a los países en vías de desarrollo para el período 2010-2012. Hasta el momento se han movilizado hasta ahora cerca de 4 680 millones de euros.
Compromisos en marcha
Connie Hedegaard, Comisaria europea de Acción por el Clima, y quien fuera la Secretaria de la Cop 15 de Copenhage en 2009, ha declarado que “la UE está preparada para un tratado mundial en Durban, pero la realidad es que otras economías, como los EE UU y China, no lo están. Seamos claros: la UE apoya el Protocolo de Kioto, pero es evidente que un segundo período de Kioto con solo la UE, que representa el 11 % de las emisiones mundiales, no basta para el clima.”
La funcionaria aseguró que el éxito de Durban no radica en el compromiso de Europa sino en la inclusión de los demás países del globo dentro del proceso de mejoramiento climático y de reducción de gases de efecto invernadero.
Una decisión clave para la Conferencia Ministerial de Durban es qué debe seguir al primer período de compromiso (2008-2012) del Protocolo de Kioto (plazo en que deben cumplir sus objetivos de emisión los países desarrollados, excepto los EE UU, que no han ratificado el Protocolo).
Kioto 2
Si se quiere mantener la temperatura global por los próximos 50 años por debajo de los 2° C, el acuerdo de Kioto que llega a su fin debe ser renovado y se debe considerar la creación urgente de una política mundial ambiciosa, global y jurídicamente vinculante en materia de clima que comprometa a todas las economías importantes.
Kioto ya no es suficiente en sí mismo, pues solo exige que los países desarrollados limiten sus emisiones. Además, los EE UU, Japón, Rusia y Canadá han señalado que no se adherirán a un segundo periodo de compromiso de Kioto, de modo que no resulta probable que este cubra más del 16 % de las emisiones mundiales después de 2012.
Como elemento de una transición hacia el necesario régimen climático internacional más amplio, la UE está abierta a un segundo período de Kioto, siempre que se llegue a un acuerdo sobre lo siguiente. La hoja de ruta y el plazo de un marco mundial global y jurídicamente vinculante en materia de clima, que debería entrar en vigor no más tarde de 2020.
Seguimiento de Cancún
Para acelerar la acción por el clima sobre el terreno a más corto plazo, Durban también debe llevar a la práctica las decisiones tomadas el año pasado en la conferencia de Cancún y abordar cuestiones fundamentales que quedaron sin resolver.
En especial, se deben adoptar directrices para aplicar un régimen de transparencia mejorado, de forma que quede claro si los países cumplen sus compromisos de emisión hasta 2020. Para alcanzar metas claras es de vital importancia poner en funcionamiento el Fondo Ecológico para el Clima para financiar la acción por el clima en los países en vías de desarrollo y nuevas instituciones en los ámbitos de la tecnología y de la adaptación al cambio climático.
En Cancún se reconoció que los compromisos actuales en materia de emisiones son, en su conjunto, insuficientes para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2° C, por lo que Durban deberá definir maneras de hacer frente a este «desfase de ambición» y poner en marcha un proceso para debatir esos procedimientos durante el próximo año.
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