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ROMA, ITALIA/ La FAO alertó que la presión sobre los
recursos de suelo del planeta y la degradación de las tierras amenazan la
seguridad alimentaria mundial.
Por ello, la Organización perteneciente a las Naciones Unidas
pidió un renovado esfuerzo internacional para garantizar suelos fértiles y
sanos suficientes para las generaciones actuales y futuras.
Difíciles condiciones
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, durante la reunión Alianza mundial sobre los suelos para la seguridad alimentaria y la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, llevada a cabo a comienzos de septiembre, aseguró, que "El suelo es un componente esencial de los sistemas de producción y los ecosistemas terrestres.”
Sin embargo, Diouf reconoció la importancia del reto que implica la protección de los suelos en donde aseguró que “es un recurso frágil y no renovable. Se degrada fácilmente y su regeneración es lenta, difícil y costosa.”
Los recursos de suelos del planeta están sujetos a una cada vez mayor presión por la competencia de usos de la tierra y se ven afectados por procesos de degradación considerables que agotan rápidamente la disponibilidad limitada de suelo y agua para la producción alimentaria, indicó Diouf.
Suelos dañados
Según la FAO, solamente en África hay 6,3 millones de hectáreas de tierras agrícolas degradadas que han perdido su fertilidad y capacidad de retención de agua y necesitan ser regeneradas para cubrir la demanda de alimentos de una población que está previsto que al menos se duplique en los próximos 40 años.
En 1982, la FAO ya había adoptado una Carta mundial de los suelos, en las que se enumeraban detalladamente los principios y directrices básicos para el manejo sostenible y la protección de los suelos adoptados por los gobiernos y los organismos internacionales. Tres décadas después, estos textos parecen ser letra muerta que busca, aún, alguien que los haga realidad.
África pasa por una de sus peores hambrunas causadas no sólo por las sequías sino por el mal estado de los suelos que por diversas razones no ha sido recuperado. Las condiciones políticas en la región se agudizan con los años y los esfuerzos internacionales parecen ser reducidos frente a los retos que deben enfrentar la mayoría de naciones del continente.
Retraso injustificado
Diouf advirtió que "Existe sin embargo un gran retraso en la aplicación de esta Carta en numerosos países y regiones del mundo. Es necesario relanzar su puesta en marcha lo antes posible.”
Pero poner en marcha las disposiciones de la Carta mundial de los suelos, no es una responsabilidad única de la FAO. Los gobiernos son en primera y última instancia los encargados de aplicar las disposiciones internacionales sobre el tema y evitar gastos innecesarios de recursos en campos que revisten de menor importancia.
Planes de desarrollo económico aplicados en África, por ejemplo, están aumentando las ganancias de grandes corporaciones internacionales que están alquilando los pocos suelos fértiles para sus agro-negocios, dejando de lado los intereses nacionales.
Esto sólo está aumentando los riesgos de hambrunas mucho más graves a las actuales, que sólo traen beneficios a quienes cierran estos negocios, es decir, empresas y gobiernos, aislando a la sociedad de la búsqueda de tener mayor bienestar en sus comunidades ya marginadas.
Nuevo pacto
La Alianza Mundial pretende aumentar la concienciación y las iniciativas por parte de los responsables de la toma de decisiones sobre la importancia de los suelos para la seguridad alimentaria y la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos.
Así mismo pretende también aportar un entorno normativo favorable y soluciones técnicas para la protección y manejo de los suelos y ayudar a movilizar recursos y conocimientos para llevar a cabo actividades y programas conjuntos.
La Alianza mundial sobre los suelos complementará a la Alianza mundial en favor del agua, lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial en 1996 para coordinar el desarrollo y la gestión del agua, las tierras y los recursos asociados con el objetivo de maximizar el bienestar social y económico sin comprometer la sostenibilidad de sistemas medioambientales de vital importancia.
Corto plazo
En la mayoría de las intervenciones durante s intervenciones a corto plazo para suministrar alimentos, agua y productos básicos como semillas y fertilizantes para reactivar la agricultura son la respuesta habitual a las crisis alimentarias y fenómenos climáticos extremos, como ocurre en el Cuerno de África.
Sin embargo, se necesitan medidas a mayor escala y más largo plazo, con el fin de crear mayor resiliencia ante la degradación, la sequía y el cambio climático y reducir la vulnerabilidad de las personas frente a las calamidades.
La crisis en el Cuerno de África, con la hambruna que sufre Somalia, es hoy la más grave emergencia de seguridad alimentaria existente en el mundo. Además de las cuestiones de inseguridad y gobernanza, la crisis está provocada en gran medida por políticas y prácticas inadecuadas de manejo de los suelos y el agua.
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