BRUSELAS, BÉLGICA/ Los biocarburantes
pueden ser una respuesta respetuosa con el medioambiente para sustituir a los
combustibles fósiles. Pero se requieren buenas prácticas que los hagan
verdaderamente “BIO”.
Para este fin es de vital importancia
evitar que la selva tropical y las turberas ricas en carbono se conviertan en
plantaciones de palma para aceite o de caña de azúcar, como ocurre en algunos
países productores.
Posible opción
Los biocombustibles se presentan como una alternativa a los combustibles fóslies para el transporte, pero en muchos casos los países productores no tienen en cuenta prácticas sostenibles y encaran el tema como un negocio que pasa a ser parte de las economías nacionales.
En muchos casos, los países productores de estas alternativas son países en vías de desarrollo o nuevas potencias económicas que no tienen en cuenta la sostenibilidad como parte de estos agronegocios, ya que cualquier práctica de este estilo puede ser caralogada como una razón que puede llegar a frenar la economía.
Caso concreto, Brasil, el cual se sitúa como el mayor productor de Biofuels y el cual pretende modificar sus leyes para repotenciarlos a costa de la selva Amazónica y los bosques nativos.
Controles estrictos
Para que los nuevos combusitbles sean realmente considerados como “bio”, es decir, ambientalmente amigables, se debe recurrir a la parte inicial de la cadena de producción, es decir, los cultivos. Estos deben tener una regulación en cuanto a producción y manejo en donde que generen una disminución tangible de la emisión de gases de efecto invernadero en relación con la de los combustibles fósiles. De lo contrario, sólo serán argumentos falsos ante la sociedad de alternativas ambientales.
En Europa, por ejemplo, la sostenibilidad de los biocarburantes debe demostrarse, bien a través de los Estados miembros, o de regímenes voluntarios aprobados por la Comisión Europea. Son estos países los encargados de poner una reglamentación clara al ser los compradores de dichos agrocombustibles.
Para ese reconocimiento la Unión Europea reconoció recientemente siete regímenes voluntarios. Esta responsabilidad debe ser asumida de manera compartida tanto por el país productor como del comprador y así hacer de la cadena productiva un sistema verdaderamente sostenible.
Europa a la cabeza
El Comisario encargado de la energía, D. Günther Oettinger, aseguró que Europa, por su parte, ha asumido las reglas más exigentes frente al tema y que “Los regímenes reconocidos hoy a nivel de la UE son buenos ejemplos de un sistema transparente y fiable para garantizar que se cumplen las citadas normas.”
Para recibir subvenciones estatales, o ser tenidos en cuenta a efectos de los objetivos nacionales obligatorios en materia de energías renovables, los biocarburantes consumidos en la UE, tanto locales como importados, deben ajustarse a los criterios de sostenibilidad.
La finalidad de estos criterios es evitar que zonas de gran biodiversidad y elevadas reservas de carbono sean reconvertidas en zonas de producción de materias primas destinadas a la fabricación de biocarburantes. En la práctica esto significa que los biocarburantes fabricados con el producto de cosechas cultivadas en territorios que anteriormente eran selvas o praderas, con su ecosistema propio, no pueden considerarse sostenibles.
Momento para la implementación
Como parte de las acciones mundiales para combatir el Cambio Climático se deben alcanzar objetivos de reducción para 2020, en Europa se debe alcanzuar 10% de energías renovables en el transporte. Si para conseguir este objetivo se utilizan biocarburantes, es necesario que éstos se ajusten a unas condiciones mínimas de sostenibilidad.
Por otro lado, la emisión de gases de efecto invernadero debe ser, considerando toda la cadena de producción, al menos un 35 % inferior a la de los combustibles fósiles. Este porcentaje se irá haciendo más estricto con el tiempo.
El régimen comprueba dónde y cómo se producen los biocarburantes. Si se cumplen las normas del régimen voluntario, el régimen puede conceder un certificado al producto.
Los 7 Regímenes especiales
Después de una cuidadosa evaluación, y de aportar diversas mejoras a los regímenes, la Unión Europea reconoció los siguientes:
ISCC (régimen alemán financiado públicamente que cubre todos los tipos de biocarburantes)
Bonsucro EU (iniciativa sobre los biocarburantes a base de caña de azúcar, centrada en Brasil)
RTRS EU RED (iniciativa sobre los biocarburantes a base de soja, centrada en Argentina y Brasil)
RSB EU RED (iniciativa que cubre todos los tipos de biocarburantes)
2BSvs (régimen instaurado por el sector francés, que cubre todos los tipos de biocarburantes)
RSBA (régimen instaurado por Abengoa para cubrir su cadena de abastecimiento)
Greenergy (régimen instaurado por Greenergy, centrado en el etanol de caña de azúcar de Brasil)
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