MADRID, ESPAÑA/ Se presentan públicamente los primeros resultados conocidos
hasta la fecha del cultivo a gran escala del cardo para la producción de biomasa.
El estudio estuvo a cargo de investigadores de Universidad Politécnica de
Madrid, en colaboración con la Universidad Técnica de Lisboa y la Universidad
de Évora.
La biomasa es una energía renovable de reconocida
importancia en Europa que está siendo activamente promovida tanto por razones
medioambientales como económicas y geo-estratégicas, especialmente desde la
existencia de la Directiva 2009/28/CE de Energías Renovables.
Situación actual
El mundo pasa por una crisis de combustibles, en donde los derivados del petróleo y las energías sucias se encuentran contra la pared por sus altas emisiones de gases de efecto invernadero, factores que están afectando seriamente el clima del planeta y dañando el medio ambiente.
Para poner fin a esta problemática se buscan afanosamente alternativas que se muestren no sólo sustentables en su producción, sino limpias dentro de sus procesos productivos. La búsqueda de alternativas de combustible es un reto mundial y la Unión Europea no se queda atrás en sus requerimientos.
Actualmente la biomasa es considerada como una alternativa para el combustible fósil en donde su importancia para la política energética de Europa es fundamental. Está fundamentada en tres hechos dentro de los cuales se considerada que es una energía gestionable que tiene un gran potencial de producción.
Como alternativa
La biomasa a su vez, gran versatilidad para su conversión energética, con derivados importantes como los biocombustibles sólidos, líquidos como bioetanol y biodiesel, los gaseosos como el biogás, y biocombustibles de segunda generación.
Igualmente permite el desarrollo del concepto de agro-industrias y bio-refinerías. Si bien es un concepto poco conocido, está siendo ampliamente estudiado y los resultados de dichos estudios comienzan a salir a la luz.
En los últimos años se han propuesto distintas especies vegetales como potenciales cultivos energéticos para la producción de biomasa, con los que se ha llevado a cabo un gran esfuerzo de investigación y desarrollo.
Primeras fases
Aunque para cualquier nuevo cultivo el salto desde el nivel de experimentación al nivel de gran escala resulta crucial, en el caso de los cultivos energéticos es esencial. Para la utilización energética de la biomasa son necesarias grandes cantidades de materia prima, que debe producirse en grandes plantaciones en las que se logren las máximas producciones con los mínimos consumos de materias primas y de energía. Es decir, las plantaciones deben manejarse siguiendo criterios de sostenibilidad y utilizando técnicas agrícolas extensivas.
El Grupo de Agroenergética de la Universidad Politécnica de Madrid, GA-UPM, inició en la década de 1980 los primeros estudios sobre cultivo y domesticación del cardo Cynara cardunculus L. para la producción de biomasa y semillas oleaginosas, liderando en el período 1980-96 tres proyectos financiados por la UE para el ensayo e introducción de este cultivo en diversos países europeos.
Desde que se iniciaron las investigaciones, se ha avanzado significativamente en el conocimiento del cultivo del cardo con las contribuciones de éste y otros grupos de investigación y el apoyo de diversos proyectos de I+D nacionales y europeos.
Resultados positivos
Precisamente, el trabajo que se presenta es fruto de un proyecto europeo, el proyecto INTERREG IIIB ECAS que, liderado por el Instituto Superior de Agronomía de la Universidad Técnica de Lisboa, contó con la contribución del GA-UPM. El objeto del trabajo fue el de escalar el cultivo energético del cardo y conocer su comportamiento cuando se cultiva a gran escala en condiciones de clima mediterráneo.
Para desarrollar la labor se utilizó una plantación de cardo de 77,4 hectáreas, situada en las proximidades de Beja (Portugal), y se analizó el desarrollo del cultivo a lo largo de toda la superficie de plantación mediante vuelo aéreo con resolución espacial de 0,5 metros, así como los resultados de producción de biomasa lignocelulósica y de semilla oleaginosa.
El trabajo, que supone un primer registro de plantación a gran escala, se realizó mediante técnicas agrícolas comunes típicas de cultivos extensivos y sus resultados abren nuevas vías para la optimización de la fitotecnia del cardo y son de utilidad tanto para la comunidad científica como para empresarios e inversores agrícolas interesados en la explotación del cardo como cultivo energético; un ejemplo es el hecho de que, con posterioridad a este trabajo, se han implantado algunos miles de hectáreas de este cultivo en Europa.
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