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VALENCIA, ESPAÑA/ El coste de la energía fotovoltaica se sitúa en la actualidad en 2.600 millones de euros por cada Gigavatio de potencia instalada. Con los 4.000 millones de euros de coste de la central nuclear podemos construir una central foto voltaica de 1,538 Gigavatios de potencia. Una visión española. En una zona intermedia a nivel de radiación solar, como puede ser Alicante, en la costa este del país, tendríamos el equivalente a 1.600 horas de producción anual, por lo que el primer año produciríamos 2.461 Gigavatios hora, es decirel 32,82 % de lo que produce una central nuclear.
Consumo Si se logra consolidar el sistema eólico, se llegaría a una producción mayor de energía, evidentemente, en zonas como Murcia o buena parte de Andalucía, que tienen mejores niveles de radiación solar. Como se observa, la energía solar fotovoltaica es hoy en día más cara que la nuclear, aunque los costes han disminuido mucho en los últimos años y la tendencia sigue siendo a la baja, con una disminución de un 10% anual en los últimos años. De hecho, de seguir en esta línea de disminución de precios se calcula que en el año 2.014 el precio de la energía solar fotovoltaica alcanzará la paridad con otros sistemas de producción eléctrica. Menores precios Incluso a fecha de hoy podemos decir que el precio es incluso inferior al que hemos utilizado para los cálculos anteriores, puesto que trabajando con placas fotovoltaicas de tecnología de capa delgada, los precios finales son sensiblemente inferiores. En este caso 1 Gigavatio de potencia instalado con esta tecnología tiene un coste de 1.800 millones de euros. Volviendo a hacer los cálculos con estos datos, con los 4.000 millones de euros de coste de la central nuclear podemos construir 2,222 Gigavatios de fotovoltaica de capa delgada, que producirían 3.555 Gigavatios hora de energía, es decir, un 47,4 % de la generada por una central nuclear. Se suele decir que el problema de energías como la eólica o la solar reside también en la no gestionabilidad e irregularidad en su producción, al depender de las condiciones de viento y sol. Es cierto. Negaciones Pero para ello el sistema de producción energética posee centrales hidráulicas, de ciclo combinado y de gas, que actúan para compensar estos desequilibrios, al utilizarse para producir la energía que falta en los momentos en los que el resto de centrales no cubren la demanda total. Este tipo de centrales producen la energía con un grado de flexibilidad que hace que sean el complemento perfecto para el resto de sistemas de producción y nos llevan a la conclusión de que necesitamos un sistema combinado que garantice el consumo final de los usuarios. Tampoco las centrales nucleares presentan ventajas en este sentido, puesto que en su caso la producción es constante durante las veinticuatro horas del día y la regulación de la producción en las centrales nucleares es difícil y no instantánea. Energía, una necesidad La demanda eléctrica, sin embargo, no es constante, por lo que en caso de intentar suministrar toda la producción con nuclear tendríamos que tirar, literalmente, buena parte de la producción, en las horas en que la demanda de energía fuese inferior a la producción. Dicho de otra manera, las centrales nucleares dependen de las hidráulicas, de ciclo combinado y gas en un grado de dependencia similar al de la energía eólica y solar. Por otra parte, no hemos entrado aquí a valorar el tema de los riesgos de la energía nuclear, como los escapes radiactivos, la contaminación que supone y los costes que se derivan de ello. Aunque estos días estamos teniendo ocasión de comprobarlo en Japón, siempre se puede afirmar que esto ocurre en pocas ocasiones y, además, ya hemos comentado que el enfoque de este estudio quiere ser fundamentalmente técnico y económico. Palabras finales Con todo ello, las conclusiones son obvias. La energía nuclear no es la alternativa en la actualidad, puesto que resulta cara frente a otros sistemas de producción, hace que sigamos dependiendo energéticamente del exterior (el combustible nuclear hay que importarlo de fuera de España), produce residuos que hay que gestionar durante cientos y miles de años y, como sabemos, lleva consigo riesgos para la salud de las personas. Unido a esto hay que citar que el número de puestos de trabajo que generan la energía eólica y la energía solar fotovoltaica es mucho mayor que el de la energía nuclear, para el mismo grado de inversión. Además, esos puestos de trabajo están muy distribuidos y, en muchas ocasiones, se sitúan en zonas rurales, generando un tejido productivo que sirve de motor y mantenimiento a estas zonas rurales. Mención aparte merece la información errónea tantas veces repetida por periodistas y políticos en el sentido de que dependemos energéticamente de la compra diaria de energía que hacemos a Francia. Este es un dato falso, que se puede comprobar entrando en la web de red eléctrica española en la que podemos ver que España exporta energía y la vende precisamente a nuestros vecinos. Web Red Eléctrica Española https://demanda.ree.es/generacion_acumulada.html *Juan Ángel Saiz trabaja en el Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universitat Politècnica de València y VV.AA. |